Al Dente
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La Dieta Mediterránea se ha resumido muchas veces en una lista de alimentos: aceite de oliva, pescado azul, legumbres, verduras, frutas, frutos secos… Pero en este nuevo episodio de Al Dente queremos mirarla desde otro sitio. No solo como una forma de llenar el plato, sino como una manera de comprar, cocinar, compartir la mesa y organizar el día.
A partir del reciente consenso de la Sociedad Española de Arteriosclerosis y la Sociedad Española de Medicina Interna sobre Dieta Mediterránea y salud, hablamos de por qué este patrón alimentario no puede entenderse únicamente desde los nutrientes. También importan la temporada, la cercanía, la sostenibilidad, las técnicas culinarias, los horarios y algo tan sencillo (y tan olvidado) como comer con otros.
Durante el programa repasamos ideas muy concretas: por qué el mercado también forma parte de la dieta, cómo adaptar los principios mediterráneos a otros contextos culturales, qué papel tienen el sofrito, los guisos, el gazpacho o el escabeche, y por qué cocinar puede ser una herramienta nutricional mucho más potente que cualquier recomendación abstracta.
También hablamos de comensalidad, pantallas, sobremesa y crononutrición. Porque no solo importa qué comemos, sino cómo, cuándo, con quién y en qué contexto. Sin idealizar el pasado ni convertir la Dieta Mediterránea en una postal perfecta, intentamos bajarla a la vida real: estudiantes con poco tiempo, cenas tardías, presupuestos ajustados y neveras que muchas veces no están tan organizadas como nos gustaría.
Con Iris, Ximena y Giulia ponemos sobre la mesa una idea sencilla: quizá la pregunta no sea solo si comemos Dieta Mediterránea, sino si compramos, cocinamos, compartimos y vivimos de una forma mínimamente mediterránea.
¿Qué queda hoy de la Dieta Mediterránea más allá del plato? Dale al play.
A partir del reciente consenso de la Sociedad Española de Arteriosclerosis y la Sociedad Española de Medicina Interna sobre Dieta Mediterránea y salud, hablamos de por qué este patrón alimentario no puede entenderse únicamente desde los nutrientes. También importan la temporada, la cercanía, la sostenibilidad, las técnicas culinarias, los horarios y algo tan sencillo (y tan olvidado) como comer con otros.
Durante el programa repasamos ideas muy concretas: por qué el mercado también forma parte de la dieta, cómo adaptar los principios mediterráneos a otros contextos culturales, qué papel tienen el sofrito, los guisos, el gazpacho o el escabeche, y por qué cocinar puede ser una herramienta nutricional mucho más potente que cualquier recomendación abstracta.
También hablamos de comensalidad, pantallas, sobremesa y crononutrición. Porque no solo importa qué comemos, sino cómo, cuándo, con quién y en qué contexto. Sin idealizar el pasado ni convertir la Dieta Mediterránea en una postal perfecta, intentamos bajarla a la vida real: estudiantes con poco tiempo, cenas tardías, presupuestos ajustados y neveras que muchas veces no están tan organizadas como nos gustaría.
Con Iris, Ximena y Giulia ponemos sobre la mesa una idea sencilla: quizá la pregunta no sea solo si comemos Dieta Mediterránea, sino si compramos, cocinamos, compartimos y vivimos de una forma mínimamente mediterránea.
¿Qué queda hoy de la Dieta Mediterránea más allá del plato? Dale al play.