Al Dente
ALD 16X15
Comer sano debería ayudarnos a vivir mejor, no convertirse en una fuente constante de culpa, vigilancia y agotamiento. En este nuevo episodio de Al Dente, hablamos del llamado burnout nutricional: ese cansancio mental y emocional que aparece cuando intentar cuidarse se transforma en una exigencia permanente.
A lo largo del programa nos preguntamos en qué momento comer mejor deja de ser una herramienta de salud y empieza a parecer un examen diario. Hablamos de frases como “hoy he pecado”, “mañana compenso” o “me he portado fatal”, de la presión de las redes sociales, de los alimentos convertidos en buenos o malos, y de esa sensación de que todo tiene que ser perfecto: el desayuno, el tupper, el gimnasio, la rutina y hasta la forma de disfrutar.
Con Iris, Giulia y Manolo, ponemos sobre la mesa una idea sencilla pero necesaria: comer bien no significa vivir bajo vigilancia. La alimentación saludable también necesita flexibilidad, placer, cocina, vida social y sentido común. Porque una cosa es tener criterio nutricional, y otra muy distinta es convertir cada comida en un juicio.
También repasamos señales de alerta, estrategias para no quemarse intentando comer sano y formas más realistas de cuidarse: planificar sin obsesionarse, cocinar platos y no solo nutrientes, filtrar mejor los mensajes de redes y recordar que una alimentación “suficientemente buena” puede ser mucho más saludable que una dieta perfecta imposible de sostener.
¿Se puede comer bien sin vivir con culpa? Dale al play.
A lo largo del programa nos preguntamos en qué momento comer mejor deja de ser una herramienta de salud y empieza a parecer un examen diario. Hablamos de frases como “hoy he pecado”, “mañana compenso” o “me he portado fatal”, de la presión de las redes sociales, de los alimentos convertidos en buenos o malos, y de esa sensación de que todo tiene que ser perfecto: el desayuno, el tupper, el gimnasio, la rutina y hasta la forma de disfrutar.
Con Iris, Giulia y Manolo, ponemos sobre la mesa una idea sencilla pero necesaria: comer bien no significa vivir bajo vigilancia. La alimentación saludable también necesita flexibilidad, placer, cocina, vida social y sentido común. Porque una cosa es tener criterio nutricional, y otra muy distinta es convertir cada comida en un juicio.
También repasamos señales de alerta, estrategias para no quemarse intentando comer sano y formas más realistas de cuidarse: planificar sin obsesionarse, cocinar platos y no solo nutrientes, filtrar mejor los mensajes de redes y recordar que una alimentación “suficientemente buena” puede ser mucho más saludable que una dieta perfecta imposible de sostener.
¿Se puede comer bien sin vivir con culpa? Dale al play.